Casi como una elegía que levita entre armónicos, aire y arpegios, Antía Muíño es una de esas voces que llega al hueso con solo emitir sonido. La artista compostelana residente en Donosti ha conseguido dotar a la nova canción galega de elementos que van desde lo tradicional al jazz vocal, del folk americano a la profundidad de la canción ibérica, la bossa nova o incluso el fado. Es una voz singularísima en la que resuenan ecos que van desde Norah Jones y Diana Krall hasta Sílvia Pérez Cruz o Astrud Gilberto. Su forma de acometer las canciones y la interpretación en su guitarra, de corte clásico, la han convertido en un fenómeno intimista, capaz de desarmar al oyente con una honestidad desbordante.