Rocío Márquez es la arquitecta que ha diseñado el puente definitivo entre el flamenco jondo y la vanguardia más descarnada del siglo XXI. Con tres décadas de carrera a sus espaldas, la onubense ha dinamitado los dogmas del género para convertir la tradición en un estímulo de vuelo libre. Su trayectoria es un viaje de introspección que ha cristalizado en alianzas sísmicas con figuras como Jorge Drexler o Christina Rosenvinge, demostrando que el flamenco es un diálogo abierto. Su obra «Himno Vertical» redefine el concepto de réquiem: una ceremonia circular donde la muerte es una pausa necesaria en la respiración de una espiral eterna. En esta liturgia sonora, Rocío se une al guitarrista Pedro Rojas Ogáyar, cuya sensibilidad clásica y contemporánea se funde con el quejío para elevar el espectáculo a una dimensión casi metafísica, despojando al flamenco de lo accesorio para encontrar la belleza en el hueso.